Existen muchos métodos de pruebas de alergia. Entre los más comunes se encuentran las pruebas cutáneas, pruebas de eliminación y la prueba de radioalergoabsorbencia (RAST). Las pruebas cutáneas son las más comunes y los métodos específicos varían. La prueba por escarificación (uno de los métodos más comunes) consiste en colocar una pequeña cantidad de la sustancia que se cree es la causante de la alergia (alergenos) sobre la piel (generalmente el antebrazo, en la parte superior del brazo o en la espalda) y luego se raspa o perfora la piel para permitir que el alergeno se introduzca bajo la superficie. Se observa la piel detenidamente buscando signos de alguna reacción, generalmente hinchazón y enrojecimiento de dicha área: una erupción controlada, denominada reacción en llamarada. Los resultados se obtienen por lo general a los 20 minutos y se pueden analizar varios alergenos sospechosos al mismo tiempo. Un método similar es el de inyectar una pequeña cantidad de alergeno bajo la superficie de la piel (intradérmico) y observar cualquier reacción en dicha área. Las pruebas cutáneas son las más útiles para detectar las alergias respiratorias (en las que el alergeno es inhalado), así como también para la alergia a la penicilina y las alergias a picaduras de insectos. Generalmente las alergias alimentarias se analizan utilizando varias dietas de eliminación (en las que los alimentos sospechosos son eliminados de la dieta durante varias semanas y después son reintroducidos gradualmente, uno a la vez, mientras se observa a la persona buscando cualquier signo de reacción alérgica). Debido a que las alergias alimentarias son a menudo influenciadas por lo que la persona cree que le produce alergia, se recomienda aplicar la prueba doble ciego. En este examen se administran alimentos sospechosos y placebos (sustancias inertes) de manera disimulada. Tanto la persona en estudio como el médico desconocen si la sustancia que se está probando en esa sesión es un placebo o una sustancia comestible (una tercera persona conoce la identidad de las sustancias y las identifica con algún tipo de código). El examen puede requerir varias sesiones cuando se está investigando más de una sustancia. Mientras que dicha estrategia es útil y práctica para aquellas reacciones alérgicas leves, ésta debe realizarse en forma cuidadosa con las personas que se sospecha presentan reacciones anafilácticas o severas a los alimentos. En este caso, el primer paso más seguro a realizar son las pruebas sanguíneas, como se describe más adelante. Se debe destacar que la prueba cutánea casi nunca se realiza para detectar las alergias alimentarias, ya que presentan un mayor riesgo de causar una reacción alérgica severa. El RAST es una prueba de laboratorio que se realiza en la sangre (ver punción venosa). Este examen analiza la cantidad de anticuerpos específicos IgE en la sangre (que están presentes cuando existe una "verdadera" reacción alérgica). Otras pruebas son las mediciones de inmunoglobulina (ver electroforesis de inmunoglobulina sérica), el diferencial de las células de la sangre y/o conteo total de eosinófilos (el incremento de eosinófilos puede indicar la presencia de alergia). La prueba por provocación incluye la exposición al alergeno sospechoso (por ejemplo, en la dieta o inhalando el alergeno sospechoso) bajo circunstancias controladas. Este tipo de examen puede ocasionar reacciones alérgicas severas.
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