Adultos o niños: La sangre se extrae de una vena (punción venosa), usualmente de la parte anterior del codo o del dorso de la mano. El sitio de punción se limpia con un antiséptico y luego se coloca un torniquete (una banda elástica) o un brazalete (utilizado para medir la presión sanguínea) alrededor del brazo con el fin de ejercer presión y restringir el flujo sanguíneo a través de la vena. Esto hace que las venas bajo el torniquete se dilaten (se llenen de sangre). Inmediatamente después, se introduce una aguja en la vena y se recoge la sangre en un frasco hermético o en una jeringa. Durante el procedimiento, se retira el torniquete para restablecer la circulación y, una vez que se ha recogido la sangre, se retira la aguja y se presiona moderadamente sobre el sitio de punción para detener cualquier sangrado. Bebés o niños pequeños: En los bebés o niños pequeños, el área se limpia con un antiséptico y se punza un dedo con una aguja o lanceta para luego recoger la sangre en una pipeta (tubo pequeño de vidrio), en una lámina de vidrio, sobre una tira de examen o en un recipiente pequeño. Finalmente, se puede aplicar un algodón o un vendaje en el sitio de la punción si el sangrado persiste. La serología se refiere al estudio del suero en su contenido de anticuerpos. Un anticuerpo defiende al organismo contra bacterias, virus, hongos y otros elementos extraños (antígenos). Ciertas células microbianas estimulan al organismo a producir estos anticuerpos durante una infección en desarrollo. La producción de anticuerpos se incrementa durante el curso de una infección. En la etapa inicial de la enfermedad se pueden detectar bajos niveles de anticuerpos. Por esta razón, los exámenes de serología se deben repetir de 10 días a 2 semanas después de tomada la muestra inicial. En el laboratorio, los anticuerpos reaccionan con los antígenos de maneras específicas, lo cual puede ser utilizado para confirmar la identidad del organismo específico. Se pueden utilizar varias técnicas serológicas, dependiendo de los anticuerpos sospechosos. Las técnicas de serología incluyen aglutinación, precipitación, fijación del complemento, anticuerpos fluorescentes y otros.
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