Los antígenos leucocitarios humanos (ALH) son proteínas que están presentes en las membranas (cubierta exterior) de casi todas las células del organismo (todas las células nucleadas). Estos antígenos se encuentran en concentraciones particularmente altas sobre la superficie de los glóbulos blancos (leucocitos). Los antígenos ALH son los principales determinantes utilizados por el sistema inmune del cuerpo para el reconocimiento y diferenciación de tejido propio y no propio (sustancias extrañas). Hay muchas proteínas diferentes de histocompatibilidad (ALH) principales y un individuo posee solamente un conjunto pequeño y relativamente único de ellas, que se hereda de los padres. Es poco probable que dos personas sin ningún parentesco presenten la misma estructura de ALH. En promedio, la mitad de los antígenos ALH de los niños son compatibles con la mitad de los antígenos de su madre y la mitad restante son compatibles con la mitad de los antígenos de su padre. Este hecho es de particular importancia para determinar la "compatibilidad" para injertos de tejido y trasplante de órganos, como por ejemplo, el trasplante de riñón o el trasplante de médula ósea. Existen muchas moléculas de ALH, pero algunos son de especial interés, ya que son más comunes en ciertas enfermedades autoinmunes; por ejemplo, el antígeno ALH-B27 se encuentra en el 80 al 90% de las personas con espondilitis anquilosante y con síndrome de Reiter y, además, porque pueden ayudar en el diagnóstico de estas enfermedades. Sin embargo, el ALH-B27 también se presenta en el 5 al 7% de las personas que no presentan enfermedad autoinmune; por tal razón, la mera presencia de esta molécula de ALH no es indicativa de la enfermedad en sí. La tipificación de ALH también se puede utilizar para determinar el parentesco entre padres e hijos cuando dicha relación está en duda; sin embargo, ahora hay disponibilidad de pruebas genéticas más nuevas que reemplazan el uso de esta prueba para tal propósito.
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