| Esta prueba se utiliza, por lo general, como un examen para rastrear la posible presencia de diabetes mellitus o para controlar o vigilar la glucosa presente en la sangre en la diabetes. La mayoría de los carbohidratos de la dieta se convierten, finalmente, en glucosa sanguínea y su exceso es convertido en glucógeno para su almacenamiento en el hígado y los músculos esqueléticos después de las comidas. El hígado descompone gradualmente el glucógeno en glucosa y la libera en la sangre entre las comidas. La glucosa es la principal fuente de energía de la mayoría de las células del cuerpo. Algunas células, como las del cerebro y los glóbulos rojos, dependen casi por completo de la glucosa sanguínea como fuente de energía. De hecho, el cerebro, requiere que las concentraciones de glucosa de la sangre permanezcan dentro de cierto margen para que pueda funcionar normalmente. Las concentraciones menores a 30 miligramos por decilitro (mg/dl) pueden producir confusión o pérdida de conciencia y las altas concentraciones de glucosa (superiores a 300 mg/dl) pueden causar síntomas similares si están asociados con deshidratación, infección o acidosis. La insulina es la principal hormona que regula la concentración de glucosa en el cuerpo (aunque hay otras hormonas que también la pueden afectar, como el glucagón, epinefrina y cortisol). Los niveles de glucosa se miden, la mayoría de las veces, para diagnosticar diabetes o para hacer un seguimiento adecuado de su proceso de control. La diabetes es una enfermedad muy común, que afecta cerca del 2% de la población en general. Esta enfermedad se presenta como consecuencia de la deficiencia de insulina o cuando hay sensibilidad hacia ella. El diabético Tipo I requiere inyecciones diarias de insulina que no debe ser ni muy alta ni muy baja, ya que puede ser peligrosa.
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