Un líquido peritoneal color leche puede ser indicativo de enfermedades tales como carcinoma, linfoma, tuberculosis o una infección; mientras que los líquidos sanguinolentos pueden indicar la existencia de un tumor o trauma. Si el líquido contiene bilis, puede haber problemas con la vesícula biliar. Un conteo alto de glóbulos blancos puede indicar una peritonitis o una cirrosis. Otras anomalías del laboratorio pueden indicar problemas intestinales o en los órganos abdominales. Las grandes diferencias entre la concentración de albúmina en el líquido peritoneal y la concentración en el suero de la sangre pueden indicar una insuficiencia cardiaca, hepática o renal como la causa de la acumulación del líquido; mientras que las pequeñas diferencias pueden ser más un indicio de cáncer o infección.
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