Para obtener el líquido que se va a analizar, se limpia la piel de una manera especial y a través de ella se inserta una aguja estéril en el espacio articular. Una vez que la aguja ha llegado al espacio articular, se aspira el líquido a través de ésta en una jeringa estéril. El líquido sinovial es normalmente una sustancia viscosa (espesa) de color claro o amarillo pálido que se encuentra en pequeñas cantidades en las articulaciones, en las bursas y en las vainas de los tendones. Inicialmente, en el laboratorio se analiza el color y la claridad del líquido y luego se examina en el microscopio para detectar células (leucocitos y glóbulos rojos), cristales (en caso de gota) y bacterias. Adicionalmente, se puede realizar un análisis químico y si existe preocupación acerca de una posible infección, se cultiva una muestra para saber si se desarrolla cualquier tipo de bacteria. El líquido articulatorio anormal puede tener un aspecto turbio o presentar una viscosidad anormal.
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