Después de ingerir una bebida que contenga alcohol, la concentración de alcohol en la sangre aumenta y, cuando el porcentaje en el flujo sanguíneo alcanza de 0,02 a 0,03%, la persona comienza a sentir una estimulación relajante. Cuando el porcentaje de alcohol alcanza del 0,05 a 0,10%, la persona presenta una disminución de la coordinación muscular, una capacidad de respuesta más lenta y el juicio alterado. Con estos niveles es peligroso conducir. La persona con niveles de alcohol de 0,10% ó superiores es considerada legalmente ebria en la mayoría de los estados de Estados Unidos (algunos estados tienen niveles más bajos que otros). El contenido de alcohol del aire exhalado refleja con precisión el contenido de alcohol en sangre. La prueba ayuda a la persona a conocer cuánto alcohol se necesita para elevar el alcohol en la sangre a niveles peligrosos. La respuesta de cada persona al alcohol varía. Esta prueba puede ayudar a la persona a tomar mejores decisiones acerca de si debe o no manejar después de beber.
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