Este examen se realiza cuando se sospecha el diagnóstico de deficiencia de G6PD. Los glóbulos rojos sanguíneos dependen casi exclusivamente de la glucosa sanguínea como fuente de energía, una vía bioquímica que se llama glucólisis. Los glóbulos rojos sanguíneos pueden también desviar la glucosa a una vía secundaria que ocasiona la producción de NADPH a partir de fosfato de nicotinamida adenina dinucleótido (NADP, por sus siglas en inglés). La NADPH juega un papel importante para mantener la estructura tridimensional adecuada de las proteínas en las membranas celulares y también para mantener la hemoglobina en el estado reducido. La hemoglobina oxidada (es decir, la metahemoglobina) es incapaz de captar oxígeno. La vía bioquímica necesaria para la generación de NADPH requiere la enzima G6PD. Una deficiencia de G6PD causa hemólisis (destrucción) de glóbulos rojos. Existen muchos tipos de deficiencia de G6PD y en la mayoría de los casos se requiere un factor ambiental adicional para causar un episodio hemolítico. Los episodios hemolíticos pueden ser desencadenados por medicamentos (por ejemplo, sulfonamidas, nitrofurantoína, fenacetina, antipiréticos, primaquina, quinidina, diuréticos tiazídicos y tolbutamida), infecciones, estrés severo o ciertos alimentos como las habas. Es importante que este examen no se lleve a cabo en el escenario de un episodio hemolítico agudo. Después de la hemólisis, es muy probable que se hayan destruido las células que tengan niveles bajos de G6PD (células viejas) y las células que quedan pueden mostrar niveles de G6PD normales. Después de la recuperación del episodio, las células viejas mostrarán disminución en los niveles de G6PD, provocando un resultado positivo.
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