La coagulación es el resultado de una secuencia de reacciones que involucran ciertas proteínas conocidas como factores de la coagulación. Algunos de estos factores tienen otros nombres. Por ejemplo, el factor I también se conoce como fibrinógeno; el factor II es la protrombina; y el factor XII es el factor Hageman. Estas proteínas son producidas en el hígado y secretadas a la sangre. Además la vitamina K es importante para la coagulación sanguínea ya que el cuerpo la convierte en protrombina. Algunas personas toman warfarina para evitar que la sangre se coagule, ya que esta inhibe a la protrombina, interrumpiendo así la secuencia de la coagulación. Debido a la unión que existe entre la vitamina K y la protrombina, el paciente necesita tomar cantidades consistentes de vitamina K en la dieta, según la indicación médica. La cascada de la coagulación se inicia cuando algunos de los factores de coagulación entran en contacto con el tejido lesionado. Cada una de las reacciones del factor de coagulación desencadena la próxima reacción en la cascada y el producto final de la cascada de coagulación es el coágulo sanguíneo. Las sustancias que inhiben la acción de los factores de coagulación son activadas al mismo tiempo que los factores de coagulación; sin embargo, funcionan más lentamente y en un período de tiempo más prolongado que dichos factores. Esto permite que se forme un coágulo para detener el sangrado; luego el coágulo se disuelve (después de un tiempo suficiente para que el tejido se recupere) para restaurar el flujo sanguíneo. El inhibidor de coagulación más importante es la antitrombina III. El tamaño de las arterias y de las venas varía de un paciente a otro y de un lado del cuerpo a otro, razón por la cual es más difícil obtener una muestra de sangre en unas personas que en otras.
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