La muestra se obtiene por medio de una toracentesis (una aspiración del líquido con aguja del espacio pleural). El tórax se limpia con un jabón antibacteriano y se aplica anestesia local, luego se introduce una aguja fina entre dos costillas y se extrae una pequeña cantidad de líquido del tórax. Se puede experimentar una sensación de punción cuando se inyecta el anestésico y algo de presión y un poco de dolor localizado asociados con este procedimiento. Generalmente, después del examen se toma una radiografía de tórax para asegurarse de que no se haya ocasionado lesión en el tejido pulmonar.
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