| En este examen es importante que la muestra sanguínea no se contamine con organismos de la piel o del equipo utilizado para preparar el examen. Se debe seguir una técnica estricta con antisépticos para obtener y preparar el espécimen. La sangre se extrae de una vena (punción venosa), usualmente de la parte interior del codo o del dorso de la mano. El sitio de punción se limpia con un antiséptico y luego se coloca un torniquete (una banda elástica) o un brazalete (utilizado para medir la presión sanguínea) alrededor del brazo con el fin de ejercer presión y restringir el flujo sanguíneo a través de la vena. Esto hace que las venas bajo el torniquete se dilaten (se llenen de sangre). Inmediatamente después, se introduce una aguja en la vena y se recoge la sangre en un frasco hermético o en una jeringa. Durante el procedimiento, se retira el torniquete para restablecer la circulación y una vez que se haya recogido la sangre, se retira la aguja y se presiona moderadamente sobre el sitio de punción para detener cualquier sangrado. Se examina el cultivo por varios días en búsqueda de la presencia de microorganismos. Si los organismos están presentes, se deben realizar otros cultivos para identificarlos. También se puede realizar una tinción de gram para clasificar el organismo de forma que se pueda iniciar la terapia con antibióticos antes de que los resultados del cultivo final estén disponibles. La muestra inicial se debe colocar en el tipo correcto de medio en el laboratorio. La mayoría de los cultivos son para bacteria. Otros medios están disponibles para micobacterias e infecciones micóticas.
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