Un escáner para TC es una máquina independiente con un gran orificio en el centro. El paciente se acuesta sobre una mesa angosta que se desliza dentro de dicho orificio. En la mayoría de los casos, el paciente se acuesta sobre la espalda con los brazos levantados por encima de la cabeza. Los pacientes que tengan dificultades con los espacios cerrados, como los que se encuentran en los escáneres para IRM, generalmente no tienen problema con este tipo de examen. El radiólogo decide si es necesario inyectar un medio de contraste en una vena periférica para evaluar ciertos órganos y enfermedades de una mejor manera. El paciente debe comunicarle al técnico o radiólogo si tiene alguna alergia o ha tenido dificultades con exámenes previos con TC. Es muy importante que el paciente permanezca inmóvil durante todo el examen y que contenga la respiración cuando se le pida hacerlo, ya que esto ayuda a que se obtengan mejores imágenes. El tiempo real del examen generalmente es de alrededor de dos minutos, aunque el procedimiento completo toma mucho más tiempo.
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