Es un procedimiento que utiliza imanes y ondas de radio potentes para construir imágenes de las estructuras que componen la columna vertebral, la médula espinal y los espacios entre las vértebras a través de las cuales viajan los nervios. A diferencia de las radiografías convencionales y los estudios radiológicos de TC, los cuales hacen uso de la ionización y, por lo tanto, de la radiación potencialmente dañina que pasa a través del paciente para generar imágenes, los estudios de una imagen de resonancia magnética (IRM) se basan en las propiedades magnéticas de los átomos. Para este procedimiento, un imán potente genera un campo magnético con una potencia aproximada 10.000 veces superior a la de la tierra y sólo una pequeña cantidad de átomos de hidrógeno en el cuerpo se alinean con este campo. El término "nuclear" del nombre original, y que ya casi no se usa, se refiere al protón en el núcleo del átomo de hidrógeno y no implica radiactividad. Cuando se emiten los pulsos de ondas de radio cortas focalizados hacia los átomos de hidrógeno alineados en los tejidos objeto de estudio, estos envían de regreso una señal propia. Las diferencias sutiles en dicha señal de tejidos diferentes es lo que permite a una IRM diferenciar entre diversos órganos y potencialmente brindar un contraste entre tejidos benignos y malignos. Cualquier plano de imagen o "corte" se puede proyectar y luego almacenarse en un computador o imprimirse en una película. Una IRM se puede realizar fácilmente a través de la ropa y de los huesos, sin embargo, ciertos tipos de metal dentro o alrededor del área de estudio pueden causar errores significativos en las imágenes reconstruidas.
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