Una radiografía torácica se puede solicitar cuando los síntomas de una persona son: tos persistente, expectoración con sangre, dolor torácico, lesión torácica o dificultad en la respiración. También se realiza cuando se sospecha de: tuberculosis, cáncer pulmonar o cualquier otra enfermedad pulmonar o torácica. Si se encuentra una anormalidad en una radiografía torácica (por ejemplo, un aumento en el tamaño de una anomalía en cuestión de semanas), se puede utilizar una radiografía seriada de tórax (repetida o secuencial) para evaluar los cambios producidos con el tiempo.
|