Una gammagrafía de perfusión/ventilación se trata en realidad de 2 exámenes que se pueden realizar por separado o conjuntamente. En la gammagrafía de perfusión, a la persona se le inyecta albúmina radiactiva en una de las venas e inmediatamente se la ubica en una mesa móvil que se coloca bajo el brazo del escáner. A continuación, se hace la gammagrafía de los pulmones para detectar la localización de las partículas radiactivas, a medida que la sangre fluye a través de estos órganos. La gammagrafía de ventilación se hace mediante el rastreo de los pulmones mientras la persona inhala un gas radiactivo. Para tal fin, a la persona se le coloca una máscara sobre boca y nariz y se le pide respirar el gas mientras está sentada o acostada en la mesa bajo el brazo del escáner.
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