Los riesgos son esencialmente los mismos que ofrecen los rayos X (radiación) y las punciones con agujas. Hay una pequeña exposición a la radiación proveniente del radioisótopo. Los radioisótopos que se utilizan en este examen tienen una vida media corta y toda la radiación desaparece del organismo en unos pocos días; sin embargo, como sucede con cualquier exposición a la radiación, se recomienda tener precaución con las mujeres embarazadas o que están lactando. El escáner no emite ninguna radiación, sino que la detecta y la convierte en una imagen visible. Hay un riesgo leve de infección y sangrado cada vez que se coloca una aguja en el cuerpo. El riesgo es igual al someterse a una gammagrafía de perfusión que a la aplicación de una inyección intravenosa para cualquier otro propósito. En ocasiones extremadamente raras, la persona puede presentar una reacción alérgica al radioisótopo que puede incluir una reacción anafiláctica severa.
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