Durante una angiografía coronaria, el paciente permanece despierto y está en capacidad de seguir instrucciones. Antes del procedimiento, generalmente se le suministra al paciente un sedante para relajarlo. El procedimiento puede durar de 1 a varias horas. El paciente puede sentir algo de molestia en el sitio donde se coloca la vía intravenosa. Se utiliza anestesia local para insensibilizar el área, de tal manera que la única sensación que se experimenta es de presión en dicho sitio. En ocasiones se siente sofoco después de inyectar el medio de contraste, y el paciente se puede sentir incómodo, ya que debe permanecer quieto durante un período prolongado de tiempo. Después del examen, se retira el catéter. El paciente puede sentir una fuerte presión en el sitio de inserción del catéter, utilizada para prevenir el sangrado. Si la línea intravenosa se coloca en la ingle, se le pide generalmente al paciente acostarse horizontalmente sobre la espalda durante algunas horas después del examen para evitar el sangrado. Esto puede ocasionar una leve molestia en la espalda del paciente.
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