Se colocan los electrodos, o parches conductores, en el tórax, brazos y piernas de la persona para registrar la actividad cardiaca. La preparación de los sitios de los electrodos en el tórax puede producir una leve sensación de ardor o picadura. Se infla el brazalete de presión sanguínea en el brazo a intervalos de pocos minutos, produciendo una sensación de apretón que se puede sentir tensa. Se toman mediciones de referencia de la frecuencia cardiaca y de la presión sanguínea antes de iniciar el ejercicio. La persona empieza a caminar en una cinta sin fin, a la que se le puede aumentar velocidad, o a pedalear en una bicicleta estática. Muy pocas veces se puede sentir molestia en el tórax, palpitaciones, mareo o insuficiencia respiratoria durante el examen.
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