Para la preparación del examen es indispensable una limpieza completa del intestino y para esto, el médico dará las instrucciones adecuadas que comprenden: el uso de enemas, la abstención de todo tipo de comida sólida durante dos o tres días antes del examen y la ingestión de laxantes.
Para prevenir la deshidratación, se sugiere el consumo de abundante cantidad de líquidos claros como jugos y caldos. Se debe continuar con los medicamentos prescritos, a menos que se indique lo contrario y unas semanas antes del examen se debe suspender el consumo de preparaciones de hierro, siempre y cuando el médico no indique algo distinto, debido a que los residuos de hierro producen heces negras que impiden la visualización. Se utilizan enemas y otros purgantes para lograr la evacuación completa del colon antes del examen, cuya administración se debe repetir hasta que no haya remanentes de materia sólida. Se administran líquidos intravenosos y se aplican un calmante y un sedante.
Los pacientes con enfermedad cardíaca vascular deben recibir antibióticos antes y después del examen para prevenir una infección y los pacientes ambulatorios deben contar con alguien que los lleve a su casa después del examen ya que se sentirán aturdidos e incapaces de conducir. Bebés y niños:
La preparación física y sicológica que se puede brindar para este o cualquier examen o procedimiento depende de la edad, intereses, experiencias previas y grado de confianza del niño. Para mayor información, se recomienda leer las siguientes pautas:
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