Usualmente, el procedimiento se realiza en el hospital y antes del examen se puede administrar una inyección de un sedante o un analgésico. Si el procedimiento por realizarse es a través de la pared abdominal, el paciente debe acostarse boca arriba con la mano derecha bajo la cabeza y permanecer lo más quieto posible. El médico examina el hígado y determina el punto correcto en el que se va a insertar la aguja para la biopsia. En primer lugar, se limpia la piel, se inyecta un anestésico local para insensibilizar el área y luego se hace una incisión pequeña para insertar la aguja de biopsia. Mientras se toma la biopsia se debe contener la respiración, para reducir la posibilidad de perforar el pulmón o de desgarrar el hígado. La aguja se introduce y retira rápidamente, luego se aplica presión para detener el sangrado y se coloca un vendaje sobre el sitio de la punción. Si el procedimiento se realiza a través de la yugular, el paciente debe acostarse sobre una mesa boca arriba. Primero se localiza la vena yugular interna en el cuello, luego se limpia la piel y se inyecta un anestésico local para insensibilizar el área, se inserta una aguja para pasar un catéter que se mueve hacia abajo hasta llegar al hígado. Se utiliza el aparato de rayos X para revisar la ubicación del catéter. Una vez ubicado el catéter, se utiliza una aguja especial a través del catéter para obtener la muestra de la biopsia.
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