El examen puede realizarse en el consultorio médico o en el hospital y no se requiere el uso de anestesia porque la aguja empleada es muy pequeña. La persona permanece acostada sobre la espalda con una almohada bajo los hombros y el cuello extendido. Luego, se limpia el sitio en donde se realizará la biopsia y se introduce la aguja dentro de la tiroides con la cual se obtiene una muestra de células y líquido; luego se retira la aguja. Para que cese el sangrado en el sitio de la biopsia, se aplica presión y se recubre con un vendaje.
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