El examen se realiza bajo anestesia general en el quirófano de un hospital. Usualmente, se inyecta un sedante una hora antes del procedimiento y se coloca una sonda intravenosa (IV), generalmente en el brazo. Durante el procedimiento se suministra una mezcla de gases anestésicos y oxígeno a través de un tubo hueco que se inserta por la boca hacia la tráquea. Se procede realizando una pequeña incisión en el cuello y se extrae más o menos la mitad de la tiroides o una parte del tumor tiroideo. La muestra tomada se envía al laboratorio para ser examinada mientras la persona está todavía en la mesa de cirugía. El resultado puede determinar la necesidad de extraer más tejido tiroideo. Para finalizar el procedimiento, se sutura la incisión.
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