Este procedimiento se puede realizar bajo anestesia regional (espinal) o general y toma aproximadamente de 30 a 60 minutos. Se introduce un cistoscopio (un tubo delgado y largo) a través de la uretra hasta la vejiga. Luego, a través del cistoscopio se inserta un alambre guía dentro del uréter (tubo que se encuentra entre la vejiga y el riñón) y se retira el cistoscopio dejando el alambre guía ubicado. A continuación, se pasa un ureteroscopio (una pequeña cámara para visualizar el interior del uréter y del riñon) por encima o por un lado del alambre guía. Una vez que se ha identificado el área lesionada, se pasa un cepillo de nailon o de acero o unas pinzas para biopsia a través del ureteroscopio y la lesión se frota con el cepillo o se toma una muestra utilizando las pinzas. Cuando se retira el cepillo o las pinzas se les quita el tejido de la lesión y se retiran completamente tanto el alambre como el instrumento. Luego, se envía la muestra de tejido a un laboratorio de patología para su análisis.
|