Este examen se realiza en el hospital, por lo general en el departamento de radiología, en ultrasonido. Se espera que el paciente siga las instrucciones dadas durante el examen. La persona debe estar acostada boca abajo sobre una superficie firme y se pueden colocar almohadas firmes o una toalla enrollada debajo del área abdominal para brindar apoyo. El riñón se localiza mediante ultrasonido y luego el médico marca el sitio de la biopsia generalmente en el lado derecho y aplica un anestésico local para insensibilizar la piel en el sitio donde se efectuará el procedimiento. A continuación, se realiza una pequeña incisión en la piel. La persona deberá respirar profundamente, sostener la respiración y permanecer quieta mientras se introduce la aguja localizadora (una aguja que se utiliza para ubicar el sitio exacto en el riñón) a través de la incisión y dentro del riñón, guiada mediante ultrasonido. En este punto se le pide a la persona que realice varias respiraciones profundas para verificar la posición de la aguja localizadora. Se mide la profundidad a la cual está ubicada la aguja localizadora y luego se extrae. Después, se inserta la aguja de biopsia siguiendo la trayectoria de la aguja localizadora, se verifica nuevamente su posición, se toma la muestra y se retira. Finalmente, se ejerce presión en el sitio de la biopsia para detener el sangrado y se coloca un vendaje. La persona deberá permanecer en el hospital después del examen y continuar acostada sobre su espalda durante 12 a 24 horas.
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