Una biopsia de lesión ósea implica la extirpación de una pequeña parte del hueso para examinarlo. Para hacer este procedimiento, generalmente se utiliza una aguja de broca especial. Se administra anestesia local parta insensibilizar el área, pero el paciente permanece consciente. Se realiza una pequeña incisión en la piel (alrededor de 1/8 de pulgada ó 0,04 cm); luego, la aguja de la biopsia se empuja y se gira dentro del hueso. Una vez que se ha tomado la muestra, se retira la aguja y se envía la muestra para ser analizada. Se aplica presión en el área y cuando se detiene el sangrado, se limpia y se cubre con una venda. La biopsia ósea también se puede realizar bajo anestesia general para una excisión quirúrgica (corte) de una porción del hueso. Con la excisión se obtiene una muestra más grande y puede permitir la extracción quirúrgica inmediata si el examen indica un tumor maligno (canceroso).
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