Los impulsos pueden sentirse como un choque eléctrico y dependiendo de qué tan fuerte sea el estímulo, puede percibirse a niveles diferentes. Para algunos pacientes, el examen puede resultar incómodo (aunque sólo durante el tiempo real del examen) y no debe quedar ningún tipo de dolor residual una vez que la prueba haya terminado. El examen de conducción nerviosa a menudo es seguido por una electromiografía (EMG), que implica la colocación de agujas en el músculo y la contracción del mismo por parte del paciente. Esto puede ser incómodo durante el examen y después se puede experimentar también dolor muscular en el sitio donde se colocan las agujas.
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