Para llevar a cabo la reparación vaginal anterior, se hace una incisión a través de la vagina con el fin de liberar una porción de la pared vaginal anterior (frontal) que está adherida a la base de la vejiga. La fascia pubocervical (el tejido de soporte que está entre la vagina y la vejiga) se pliega y se sutura para dar una posición apropiada a la vejiga y a la uretra. Este procedimiento tiene diversas variaciones que pueden ser necesarias según la severidad del prolapso. Este procedimiento se puede realizar utilizando anestesia general o raquídea y es posible que después del mismo, a la paciente se le deje un catéter de Foley durante 1 o 2 días. Inmediatamente después de la cirugía se suministra una dieta líquida, seguida por una dieta regular cuando se recupere la función intestinal normal. Se pueden prescribir reblandecedores de materia fecal y laxantes para evitar el esfuerzo con los movimientos intestinales, ya que esto puede ocasionar tensión sobre la incisión. Se puede realizar un procedimiento similar en la pared posterior de la vagina para reparar un rectocele.
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