Las metas preventivas están disminuyendo la exposición a patógenos comunes del oído, aumentando la inmunidad y mejorando la función de la trompa de Eustaquio. Para disminuir la exposición y establecer una gran diferencia, es importante reducir el número de niños en guarderías, especialmente en los meses de invierno. Una guardería con seis niños o menos presenta un número considerablemente menor de infecciones de oído. Es imprescindible lavar las manos y los juguetes con frecuencia. Los filtros de aire disminuyen la exposición a patógenos transmitidos a través de este medio. Además, se debe evitar el uso excesivo de antibióticos, ya que esto multiplica considerablemente la producción de bacterias patógenas muy potentes. La lactancia materna aun por pocas semanas hace que el bebé sea menos propenso a las infecciones de oído y esta inmunidad perdura por años. La vacuna neumocócica previene las infecciones contra la causa más común de la infección aguda del oído (OMA), la cual conduce a la otitis media con efusión (OME). La vacuna contra la influenza también ayuda. Con el fin de ayudar al buen funcionamiento de la trompa de Eustaquio, se deben evitar irritantes como el cigarrillo, la ingestión de bebidas cuando se está acostado y descontinuar el uso del biberón lo más temprano posible. Hasta un 40% de los casos de OME tienen un componente alérgico, de manera que una prevención muy efectiva puede ser el hecho de identificar y evitar los alergenos.
|