Antes de la cirugía, se hace un examen ocular completo para confirmar que los ojos estén sanos. Una vez que se determina esto, el médico mide la curvatura de la córnea y el tamaño y posición de las pupilas, la forma de los ojos (para constatar que no haya irregularidades que pudieran impedir la cirugía LASIK como opción); también mide el grosor de la córnea (para asegurarse de que quedará suficiente tejido una vez que se corte la córnea y se le dé nueva forma). El paciente debe firmar un consentimiento informado antes del procedimiento, confirmando que conoce los riesgos, beneficios, opciones, alternativas y posibles complicaciones. La cirugía LASIK es un procedimiento quirúrgico ambulatorio que tarda de diez a quince minutos por cada ojo. La única anestesia que se utiliza es un colirio que adormece la superficie del ojo. El procedimiento se lleva a cabo con la persona despierta. La cirugía LASIK puede realizarse en uno o en ambos ojos durante la misma sesión. Durante la cirugía ocular LASIK se utiliza un bisturí especial (un microqueratomo) para cortar un colgajo de tejido corneal de la capa externa del globo ocular. Se levanta el colgajo para despejar el sitio y con el láser se corrige la forma del tejido corneal subyacente. Se calcula previamente la cantidad de tejido que se debe extirpar con el láser. Una vez que se ha corregido la forma, el cirujano coloca el colgajo en la posición original y lo fija. No se requiere sutura. Un protector o parche se coloca sobre el ojo para proteger el colgajo y evitar que el paciente se restriegue o presione el ojo hasta que haya pasado suficiente tiempo como para haber cicatrizado.
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