El tratamiento conservador es casi siempre exitoso en esta población, pero necesita tiempo. El tratamiento puede durar desde algunos meses hasta dos años antes de que los síntomas se reduzcan o resuelvan; sin embargo, casi el 90% de los pacientes mejora en nueve meses. El tratamiento inicial consiste generalmente en ejercicios que permitan extender el talón, usar plantillas, colocarse una férula durante la noche y tomar medicamentos antiinflamatorios. Si estas indicaciones no arrojan resultados positivos, por lo general colocar el pie afectado en una férula corta para pierna (una férula que llegue hasta la rodilla, pero no por encima de ella) por tres a seis semanas es muy efectivo para reducir el dolor y la inflamación. Algunos médicos indican inyecciones de esteroides, las cuales pueden proporcionar un alivio duradero en aproximadamente el 50 % de las personas. No obstante, esta inyección es muy dolorosa y no es recomendable para todos los pacientes. El tratamiento no-quirúrgico fracasa en unos cuantos pacientes, para quienes es necesario realizar una cirugía con el fin de liberar la fascia tensa e inflamada.
|