Desde 1996, el APT ha sido aprobado por la Administración de Drogas y Alimentos (Food and Drug Administration, FDA) de los Estados Unidos para el tratamiento de apoplejías y ataques cardíacos. De acuerdo con la Asociación Estadounidense del Corazón (American Heart Association, AHA), si el APT se administra dentro de las tres primeras horas de un ataque de apoplejía, se puede reducir el riesgo de incapacidad permanente. Si se administra dentro de las tres primeras horas de un ataque cardíaco, la persona tiene una mayor oportunidad de recuperación. Existen varios medicamentos que disuelven coágulos, pero el APT es en la actualidad el más utilizado. Otros medicamentos similares son: la estreptocinasa, reteplasa, tenecteplasa, urocinasa, lanoteplasa y estafilocinasa. ATAQUE CARDÍACO
De acuerdo con el Colegio Estadounidense de Cardiología (American College of Cardiology,ACC), cada año 800.000 personas en los Estados Unidos tienen ataques cardíacos agudos y 213.000 mueren. Quienes mueren de ataques cardíacos generalmente lo hacen en la hora siguiente a la aparición inicial de los síntomas y algunas veces antes de llegar al hospital. Para determinar si alguien es buen candidato para usar el APT se toman en cuenta algunas pautas. Muchos grupos nacionales están trabajando juntos para disminuir el tiempo que toma llevar a las personas que sufren de un ataque cardíaco a algún lugar donde se les pueda administrar APT . Mientras más rápido se realice la terapia trombolítica, mejor serán los resultados. La ventana de la oportunidad es de muy corto tiempo. Para una persona que tenga un ataque cardíaco agudo, el APT funciona disolviendo rápidamente un coágulo importante. El coágulo, en la mayoría de los casos, está obstruyendo una de las arterias coronarias que normalmente permite que la sangre y el oxígeno lleguen al músculo cardíaco. Al disolver el coágulo, la sangre es capaz de comenzar a fluir nuevamente a esa área del corazón. Si el flujo sanguíneo se restablece rápidamente al corazón, se puede prevenir un daño al músculo cardíaco y hasta se puede detener una situación que pudo haber sido mortal. Esta droga es efectiva para restablecer parte del flujo sanguíneo al músculo cardíaco en aproximadamente el 75% de los pacientes, pero es posible que el flujo sanguíneo resultante no sea enteramente normal, por lo que puede ser necesaria una terapia posterior, como la cateterización cardíaca. Existen muchos factores que ayudan al médico a decidir si debe administrar el APT para un ataque cardíaco, incluyendo antecedentes de dolor torácico y los resultados de una prueba ECG. Otros factores que se toman en cuenta para determinar si alguien es un buen candidato para el APT son: la edad, la historia clínica, el sexo; los antecedentes de ataques cardíacos, diabetes, baja presión arterial o aumento de la frecuencia cardíaca; también, si la persona es de edad avanzada (mayor de 70 años). Generalmente, el APT no se administra si la persona ha tenido una lesión reciente en la cabeza, un traumatismo, una cirugía, problemas de sangrado, presión sanguínea alta incontrolable, úlceras hemorrágicas o embarazo. APOPLEJÍA
Cerca del 80% son apoplejías isquémicas causadas cuando coágulos de sangre se forman en algún lugar del cuerpo y viajan a un vaso sanguíneo más pequeño en el cerebro, bloqueando el flujo de sangre a esa área. Para las apoplejías de esta naturaleza, el APT puede ayudar a disolver rápidamente el coágulo. A menudo el APT puede limitar la magnitud de la lesión permanente que puede resultar de una apoplejía isquémica, especialmente si se administra dentro de un lapso de tres horas después del inicio de los síntomas de dicha condición. La decisión de administrar la droga se basa en la historia clínica, el examen físico consistente con una apoplejía significativa y una TC del cerebro para excluir el sangrado. El APT no se administra si alguien tiene una apoplejía hemorrágica o una apoplejía causada por sangrado en el cerebro, porque éste podría empeorar la apoplejía, al causar un aumento en el sangrado. Las apoplejías isquémicas a menudo ocurren cuando una persona está relativamente tranquila y calmada. En algunos casos, el diagnóstico del verdadero tipo de apoplejía puede ser difícil y el riesgo de sangrado causado por el APT genera preocupación. Generalmente los beneficios de recibirlo superan los riesgos si se administra de manera oportuna. RIESGOS
La hemorragia, o sangrado, es el riesgo más común asociado con la administración de APT. El sangrado que generalmente es menor, como en el caso de sangrado de las encías o de la nariz, se puede presentar en aproximadamente 25% de las personas; mientras que el sangrado cerebral se presenta en el 1% del tiempo. Esto es válido tanto para pacientes que han sufrido una apoplejía como para los que han sufrido un ataque cardíaco. LLAMAR AL MÉDICO O AL SERVICIO DE EMERGENCIA 911
La clave para las personas que sufren de un ataque cardíaco o de una apoplejía es reconocer que ambas condiciones representan una emergencia médica. Mientras más rápido se traslade al paciente y se le administre el tratamiento con APT, si es un candidato apropiado, mejor será la oportunidad que tenga de obtener un buen resultado. Se deben consultar los artículos sobre apoplejía y ataque cardíaco para conocer los síntomas específicos de ambas condiciones. Si se sospecha que una persona está presentando los síntomas de un ataque cardíaco o de una apoplejía, es necesario buscar ayuda inmediatamente.
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