Hace 10 años, a Charles Rios, de 58 años, se le diagnosticó la enfermedad de Alzheimer. Charles presentaba dificultades en el trabajo y no podía recordar ciertas cosas. "Las cosas simplemente parecen encajar en su lugar" dice su esposa, Della, después del diagnóstico. "Las conversaciones con él que originalmente eran confusas para mí, ahora tienen sentido." Della Frazier Rios se desempeña como directora de educación y capacitación en la Asociación para la enfermedad de Alzheimer-Capítulo de Nueva York (Alzheimer's Association-NYC Chapter). Las estimaciones para el año 2002 sugieren que 4 millones de personas en los Estados Unidos padecen la enfermedad de Alzheimer, pero en las siguientes décadas, se espera que ese número se eleve súbitamente a 350 por ciento a medida que los estadounidenses nacidos durante los 20 años siguientes a la segunda guerra mundial envejezcan. "Este es un salto astronómico", dice la doctora Danielle Gray, una neurocientífica de Emory University en Atlanta, quien estudia el deterioro cognitivo. "Esta es la razón por la cual nosotros estamos realizando grandes esfuerzos de cooperación para hacer algo con relación a esta enfermedad." En el año 2002, la Alzheimer's Association y Peter D. Hart Research Associates realizaron una encuesta. Las cifras recolectadas son sorprendentes: - El 95% de todos los estadounidenses dice que la enfermedad de Alzheimer es una seria amenaza para la salud.
- Al 57% le preocupa desarrollar la enfermedad.
- El 68% cree que se requieren más fondos para ayudar a tratar y/o prevenir la enfermedad de Alzheimer.
- Más de 4 de cada 10 estadounidenses conocen a alguien con esta enfermedad.
- Alrededor de 1 de cada 5 personas tiene algún familiar con la enfermedad.
No existe cura para la enfermedad de Alzheimer y se dispone de pocos tratamientos para manejar los síntomas. Los primeros síntomas, como dificultades con la memoria y problemas con el pensamiento abstracto, pueden ser vagos y son difíciles de determinar con precisión. Los investigadores admiten que la clave para desarrollar mejores tratamientos es una comprensión más completa de las razones que llevan a la enfermedad y su capacidad para diagnosticarla más temprano. Actualmente, el diagnóstico "oficial" de la enfermedad de Alzheimer se hace descartando otras posibles causas del deterioro cognitivo. PRIMERAS PISTAS Las nuevas investigaciones publicadas en la revista Neuropsychology sugieren que se podrían usar pruebas neurosicológicas simples para detectar la enfermedad de Alzheimer antes de que aparezcan los síntomas característicos. Mark Jacobson, psicólogo investigador del Veterans Affairs (VA) San Diego Healthcare System dice que el perfil cognitivo combinado con cambios conocidos en la pérdida de memoria puede identificar a las personas que puedan estar en las primeras etapas de la enfermedad. Para el estudio, Jacobson y sus colegas en el VA y la Universidad de California en San Diego (UCSD) reclutaron a 20 individuos de edad avanzada normales y 20 pacientes potenciales de Alzheimer que mostraban pocos o ningún signo clínico de la enfermedad. Los 40 veteranos participaron en dos pruebas neurosicológicas: una que se enfocaba hacia la capacidad verbal de nominar y otra para evaluar las destrezas visuales y espaciales. Los grupos fueron divididos de manera uniforme en términos de aquellos que sobresalían verbalmente y aquellos con destrezas espaciales superiores. "Encontramos que los pacientes de edad avanzada, que más tarde desarrollaron la enfermedad de Alzheimer, mostraron un patrón asimétrico o de cambios irregulares en los resultados de las pruebas cognitivas algunos años antes de su diagnóstico", explica Jacobson, uno de los autores del estudio. El equipo de investigación de Jacobson también está utilizando un procedimiento especial de IRM llamado neuroimágenes funcionales para registrar los cambios en el flujo sanguíneo cerebral en un intento por saber si las diferencias en el desempeño cognitivo reflejan cambios anatómicos o funcionales en la estructura y funcionamiento cerebral. En otra parte del país, los investigadores están estudiando la asociación entre la apolipoproteína E (ApoE), un gen que ayuda a metabolizar el colesterol, y el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Los estudios han mostrado que los adultos sanos de mediana edad que portan una variación del gen tienen dificultades en la atención espacial y en el trabajo con la memoria similares a aquellos a quienes se les ha diagnosticado clínicamente la enfermedad de Alzheimer. En un estudio publicado en la revista Neuropsychology, los investigadores de la Catholic University of America y el Instituto Nacional de la Salud (National Institute of Health) de los EE.UU. plantean que los estudios de aquellas personas que presentan la variación en el gen podrían llevar a desarrollar mejores métodos para la detección temprana de la enfermedad. ATENCIÓN: EXISTE AYUDA DISPONIBLE Los pacientes o familias que necesiten apoyo o estén interesados en conocer acerca de los estudios clínicos sobre la enfermedad de Alzheimer pueden llamar a la Asociación Nacional para la Enfermedad de Alzheimer (National Alzheimer's Association) a la línea 1-800-272-3900.
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