Los pacientes que han tenido un episodio de fibrilación ventricular pueden prevenir episodios posteriores con la utilización de un desfibrilador cardioversor implantable (DCI). Para otros pacientes, puede ser aconsejable iniciar terapia preventiva con medicamentos antiarrítmicos. A las personas que presentan enfermedad cardíaca isquémica se les puede ofrecer un tratamiento orientado a restaurar la oxigenación normal del músculo cardiaco, para prevenir de esta manera las arritmias. Los pacientes con cardiomiopatías pueden requerir procedimientos especiales, incluyendo un trasplante de corazón. Algunos lugares públicos como casinos y aviones comerciales ahora están equipados con desfibriladores automáticos externos, los cuales también están disponibles para que las personas los mantengan en sus hogares. El uso del desfibrilador automático externo ha demostrado su efectividad para salvar vidas. Otra opción para el uso individual es un desfibrilador en un chaleco extracorpóreo. Es una buena idea para los miembros de la familia y amigos tanto de los sobrevivientes de la fibrilación ventricular como de los pacientes con enfermedad cardiaca en general tomar un curso en resucitación cardiopulmonar (RCP), el cual está disponible localmente por medio de la Cruz Roja, los hospitales o la Asociación Cardiaca Estadounidense (American Heart Association).
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