La fibrilación ventricular es una emergencia médica y debe tratarse inmediatamente para salvar la vida de la persona. Ya sea que la persona que presenta esta condición repentinamente caiga inconsciente en la casa o en la calle o que la persona esté en el hospital (y se diagnostique FV en una estación de monitoreo cardiaco), es indispensable iniciar de inmediato la resucitación cardiopulmonar (RCP). Si la fibrilación ventricular ocurre en el hospital, usualmente se dispone de atención médica oportuna y hay mayores posibilidades de salir bien. Durante un paro cardíaco fuera del hospital: - Solicitar ayuda de emergencia al 911 en los Estados Unidos.
- Mientras la ayuda llega, se debe colocar la cabeza y el cuello en línea con el resto del cuerpo para ayudar a que la persona respire.
- Las arterias carótidas están localizadas a cada lado del cuello, justo por debajo de cada ángulo de la mandíbula. Coloque las yemas de los dedos en una de las arterias carótidas para tratar de encontrar el pulso. El hecho de no encontrar el pulso carotídeo después de varios intentos generalmente es un signo de que no hay pulso.
- Comience la resucitación cardiopulmonar con respiración boca a boca y compresiones pectorales.
- Continúe la RCP hasta que la persona recupere el conocimiento o llegue ayuda.
Los paramédicos examinarán a la persona mientras continúan administrando RCP. La fibrilación ventricular se trata utilizando un desfibrilador externo que libera un choque eléctrico rápido a través del pecho que puede inmediatamente convertir la fibrilación ventricular en un ritmo normal. La estabilización del ritmo y funcionamiento del corazón puede requerir del uso de medicamentos, los cuales se administran por vía intravenosa cuando sea necesario. Una vez que la fibrilación ventricular se haya convertido en un ritmo cardíaco normal (y el paciente haya sido transferido al hospital, si la RCP se hizo en la calle) y para prevenir episodios futuros de dicha fibrilación, el cardiólogo buscará las causas potenciales de la arritmia. Las causas más comúnmente involucradas son la enfermedad cardiaca isquémica y las cardiomiopatías.
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