La artroscopia es una alternativa a una cirugía “abierta” que expone completamente la articulación del hombro y ocasiona menos dolor y rigidez, menos complicaciones, permanencia en el hospital más corta (si se presenta) y posiblemente tiempo de recuperación más rápido. Las expectativas varían dependiendo del propósito de la cirugía. En los casos en donde se requiere una reparación, no se debe olvidar que el cuerpo aún necesita cicatrizar después de la cirugía artroscópica, justo como si la cirugía fuera abierta; por lo tanto, el tiempo total de recuperación puede aún ser prolongado. La cirugía para reparar un cartílago roto generalmente se lleva a cabo debido a que el hombro no está estable. Muchos pacientes tienen una recuperación total y los síntomas de inestabilidad desaparecen; sin embargo, hasta del 10 al 20% de los pacientes pueden experimentar inestabilidad continua del hombro, incluso después de la cirugía artroscópica. El uso de la artroscopia para la reparación del manguito rotador o tendinitis usualmente alivia el dolor, pero es menos predecible en qué medida se va a recuperar la fuerza.
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